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MADUREZ
VITAL Y PERSONALIDAD
El desarrollo de la personalidad es percibido
generalmente como un proceso activo que se da a lo largo
de toda la vida del individuo y en el cual influyen muchos
factores.
Cuando la persona llega a una edad más madura, su
forma de ser y de relacionarse con los demás puede
sufrir modificaciones provocadas en gran medida por la menor
energía y el mayor control de los impulsos que experimenta.
La personalidad de las personas mayores suele ser más
compleja que la de los jóvenes lo cual parece lógico
ya que cuentan con una experiencia vital más larga.
Pero no hay que olvidarse tampoco de que las personas de
edad avanzada presentan a menudo problemas de tipo físico,
biológico o cognitivo que pueden repercutir de forma
importante en su autoconcepción y autoaceptación.
Existen además muchas razones emocionales
por las que la personalidad del individuo maduro puede cambiar,
por ejemplo por experiencias vitales traumáticas
como la pérdida de personas queridas o por el hecho
de que la persona mayor ya no es tan activa como en etapas
anteriores de su vida y puede sentirse menos importante
a raíz de esto.
A continuación exponemos una lista
de las características más frecuentes de la
personalidad en las personas de la tercera edad (influyen
muchas circunstancias psicosociales por lo cual los aspectos
señalados aquí son meramente ilustrativos):
· Las personas mayores suelen volverse
más conformistas y menos competitivas.
· Generalmente hay una mayor sensibilidad emocional.
· Suele haber una mayor introversión.
· Hay un cambio en la imagen de sí mismo y
de la autoestima.
· Muchas veces se observa más rigidez en el
comportamiento.
· Suele haber muchos temores a situaciones desconocidas.
· Suelen existir unos niveles de ansiedad más
elevados.

EL PROCESO
DEL ENVEJECIMIENTO
El envejecimiento es un proceso normal que
comienza en la concepción y termina con la muerte.
Una vez que el cuerpo alcanza la madurez fisiológica,
la cantidad
de materia orgánica que se desgasta se hace mayor
que la que se aporta. Hay entonces una pérdida progresiva
de la masa corporal muscular y se producen cambios en casi
todos los sistemas del organismo. Al mismo tiempo aumenta
la grasa corporal y todo esto suele provocar pérdidas
de funciones físicas.
Sin embargo, el envejecimiento no necesariamente tiene que
estar acompañado de la presencia de enfermedades.
En realidad, muchas enfermedades no tienen nada que ver
con la edad sino que son consecuencia de años de
una alimentación inadecuada y un estilo de vida poco
sano.
LA FUNCIÓN
MÚSCULO-ESQUELÉTICA
Durante el envejecimiento se observan unos
cambios notables en la composición corporal, como
la mencionada reducción de la masa corporal magra
(muscular) y el aumento de la grasa corporal. La pérdida
de masa muscular contribuye a los cambios en la marcha y
en el equilibrio, a la pérdida de función
física y al riesgo de enfermedades crónicas.
El nivel de proteína corporal en
los adultos mayores saludables es de 30 a 40% menos que
en los adultos jóvenes. Las mujeres de edad avanzada
tienen un índice de grasa corporal más alto
y una menor razón cintura : cadera que los varones
de la misma edad. En la tabla siguiente se presentan unos
pesos aproximados que se pueden considerar adecuados para
adultos de 65 años y más en relación
con la estatura (el margen es grande ya que influyen los
aspectos de la constitución de cada individuo):
| ESTATURA |
65-70 años
|
71-75 años
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76-80 años
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81-85 años
|
86-90 años
|
91-95 años
|
| Varones |
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|
|
|
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| 165 cm
|
62-76 kg |
61-75 kg |
59-73 kg |
58-71 kg |
57-70 kg |
54-65 kg |
| 167 cm |
64-77 kg |
63-76 kg |
61-74 kg |
59-72 kg |
58-71 kg |
55-67 kg |
| 170 cm |
64-78 kg |
63-77 kg |
62-75 kg |
60-74 kg |
59-73 kg |
56-69 kg |
| 173 cm |
65-80 kg |
64-79 kg |
63-77 kg |
62-75 kg |
61-74 kg |
58-70 kg |
| 175 cm |
67-81 kg |
66-80 kg |
65-79 kg |
63-77 kg |
62-76 kg |
59-72 kg |
| 178 cm |
68-84 kg |
67-83 kg |
66-81 kg |
65-79 kg |
64-78 kg |
61-75 kg |
| 180 cm |
71-86 kg |
69-85 kg |
68-83 kg |
67-82 kg |
65-80 kg |
63-77 kg |
| 183 cm |
72-89 kg |
71-87 kg |
70-86 kg |
69-85 kg |
67-83 kg |
65-80 kg |
| Mujeres |
|
|
|
|
|
|
| 155 cm |
56-69 kg |
54-66 kg |
52-64 kg |
50-61 kg |
48-59 kg |
47-58 kg |
| 157 cm |
57-70 kg |
55-67 kg |
54-66 kg |
51-62 kg |
50-60 kg |
49-59 kg |
| 160 cm |
58-71 kg |
56-69 kg |
55-67 kg |
53-64 kg |
51-62 kg |
49-60 kg |
| 162 cm |
59-72 kg |
58-70 kg |
56-69 kg |
54-66 kg |
52-64 kg |
49-61 kg |
| 165 cm |
60-73 kg |
59-72 kg |
57-70 kg |
56-68 kg |
55-63 kg |
51-62 kg |
| 167 cm |
62-76 kg |
60-74 kg |
59-72 kg |
57-70 kg |
56-69 kg |
53-65 kg |
| 170 cm |
64-77 kg |
62-75 kg |
60-73 kg |
59-72 kg |
58-71 kg |
56-69 kg |
LOS FACTORES PSICOSOCIALES
Las personas maduras tienen que afrontar,
normalmente, situaciones y acontecimientos muy difíciles
como pueden ser la pérdida de personas queridas,
de la independencia o de habilidades, problemas económicos,
soledad, etc. Estas situaciones pueden contribuir a que
sufran una depresión, muy habitual en personas de
la tercera edad. La depresión afecta al apetito,
la digestión, el nivel de energía, el peso
y el bienestar general y se puede asociar a menudo a una
incapacidad para realizar las tareas cotidianas, pérdida
de parientes y amigos, sensación de no productividad,
aislamiento social, preocupaciones económicas o afectaciones
de las funciones cognitivas.
La soledad y los cambios en las actividades
cotidianas, sobre todo las relacionadas con la adquisición
de alimentos, su preparación y consumo, son comunes
en personas de la tercera edad. En cuanto a la viudez, se
observa que aquellas personas que tienen un apetito satisfactorio,
disfrutan de sus comidas, siguen dietas sanas y reciben
apoyo social, por lo general resuelven más rápidamente
su duelo.
La pérdida de la independencia y
la movilidad física pueden volverse aspectos estresantes
en los ancianos. Estas circunstancias también dificultan
la compra de alimentos y la preparación de las comidas.
Hay otros factores que también pueden influir negativamente
en este aspecto como, por ejemplo, la situación económica,
el no poder conducir un vehículo o el miedo a ser
víctimas de agresiones por el que algunas personas
mayores evitan al máximo salir de sus casas.
¿Qué es pues lo que conduce
a muchas personas mayores a una alimentación poco
adecuada? A continuación se reflejan los aspectos
más comunes que pueden provocar esta situación:
- Depresión o sentimientos de inutilidad
- Aislamiento social, pérdida de
personas queridas, soledad.
- Pérdida de ingreso o incluso pobreza.
- Administración de múltiples
medicamentos que afectan el apetito, el consumo de alimentos
o la absorción, utilización o excreción
de nutrimentos.
- Disminución del apetito.
- Enfermedades que disminuyen la absorción
o utilización de nutrimentos o aumentan los requerimientos
de estos últimos.
- Demencias.
- Problemas en funciones físicas
y mentales.
- Falta de información sobre la
alimentación apropiada.
REQUERIMIENTOS
NUTRICIONALES DE LA PERSONA MAYOR
·
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ENERGÍA
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Los requerimientos
de energía suelen disminuir con el envejecimiento
debido a una declinación en la tasa metabólica
basal y una reducción en la actividad física.
Una vez cumplidos los 50 años ya se podría
recomendar reducir el consumo diario de energía
promedio en unas 600 kcal en los varones y en unas
300 kcal en las mujeres (reducir principalmente
grasas). En general, una persona de más de
70 años de edad ya sólo necesita el
70% del aporte calórico que precisaba en
su juventud.
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PROTEÍNA
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Conforme las personas
envejecen y experimentan una merma en la masa de
tejido esquelético, la reserva de proteína
que proporciona el músculo esquelético
resulta inadecuada para satisfacer las necesidades
de síntesis de proteína, por lo que
se hace más importante el consumo alimentario
de proteína para cumplir con los requerimientos
esenciales. La necesidad de proteína no disminuye
pues con la edad y no hay que ingerir menos cantidad
de la misma que en años anteriores.os requerimientos
de energía suelen disminuir con el envejecimiento
debido a una declinación en la tasa metabólica
basal y una reducción en la actividad física.
Una vez cumplidos los 50 años ya se podría
recomendar reducir el consumo diario de energía
promedio en unas 600 kcal en los varones y en unas
300 kcal en las mujeres (reducir principalmente
grasas). En general, una persona de más de
70 años de edad ya sólo necesita el
70% del aporte calórico que precisaba en
su juventud.
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CARBOHIDRATOS
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La cantidad de carbohidratos
que se consume puede reducirse algo pero hay que
tener en cuenta que los lineamientos actuales recomiendan
que entre 50 y 60% de las calorías diarias
totales provengan de carbohidratos. Se dará
importancia a aumentar el consumo de carbohidratos
complejos, incluidas fibras alimentarias, y al control
del consumo de azúcares simples.
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LÍPIDOS
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Es importante reducir
el consumo de grasa saturada y escoger fuentes de
grasa mono-insaturada o poli-insaturada. No más
del 30% del consumo diario total de calorías
deberían provenir de lípidos.
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MINERALES
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El envejecimiento
produce cambios fisiológicos que afectan
la necesidad de diversos nutrimentos esenciales.
Los estudios demuestran que existe una prevalencia
relativamente baja de deficiencias graves de nutrimentos,
pero han comprobado deficiencias subclínicas
de los mismos que afectan la función. Un
estado mineral deficiente en las personas de edad
avanzada es atribuible, en parte, a un bajo consumo
alimentario. Cabe destacar aquí que la pérdida
de tejido óseo que produce osteoporosis,
la presencia de hipoclorhidria y la imposibilidad
subsiguiente de absorber calcio con eficiencia,
sugieren la necesidad de mayores consumos de este
mineral. No hay un requerimiento recomendado establecido
para el sodio. El consumo de este elemento a menudo
se relaciona con hipertensión, pero es difícil
identificar a los individuos hipertensos que son
sensibles al sodio. Por consiguiente, es prudente
limitar el consumo alimentario de sodio a unos 3
g por día.
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VITAMINAS
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Las personas de edad
avanzada corren riesgo de deficiencia de vitamina
D si sus dietas son inadecuadas y si no hay una
exposición suficiente de la piel a la luz
solar. Esta deficiencia puede llevar a afectaciones
en el hígado y el riñón y,
junto con una falta de calcio, a la osteoporosis
senil. En algunos casos puede ser recomendable recurrir
a un suplemento multi-vitamínico y de minerales
para prevenir estados de deficiencia nutricional
(a valorar por el médico).
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AGUA
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El agua constituye
al rededor del 50% del peso de una persona adulta
mayor. Esto representa una declinación del
10% con respecto al adulto joven. La deshidratación
es la causa más común de trastornos
hidroelectrolíticos en las personas mayores.
Una disminución en la sensación de
sed, un menor consumo de líquido, el acceso
limitado al agua y una deficiente conservación
de agua por los riñones, son factores importantes
que contribuyen a la deshidratación clínica
que requiere hospitalización. En general,
es adecuado un consumo mínimo de 1,5 a 2
litros de líquido al día.
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A continuación se reflejan los requerimientos
alimentarios recomendados para personas mayores y consumos
adecuados de los mismos:
|
MUJERES |
VARONES |
| Energía (kcal) |
1 900 |
2 300 |
| Proteína (g) |
50 |
63 |
| Vitamina A (mcg de RE) |
800 |
1 000 |
| Vitamina C (mg, no fumadores) |
60 |
60 |
| Vitamina C (mg, fumadores) |
100 |
100 |
| Vitamina D (mcg, 51-70 años
de edad) |
10 |
10 |
| Vitamina D (mcg, más de 70 años
de edad) |
15 |
15 |
| Vitamina E (mg de *TE) |
8 |
10 |
| Vitamina K (mg) |
65 |
80 |
| Tiamina (mg) |
1,1 |
1,2 |
| Riboflavina (mg) |
1,1 |
1,3 |
| Niacina (mg NE) |
14 |
16 |
| Vitamina B6 (mg) |
1,5 |
1,7 |
| Folato (ug)12 |
400 |
400 |
| Vitamina B12 (ug) |
2,4 |
2,4 |
| Calcio (mg) |
1 200 |
1 200 |
| Fósforo (mg) |
700 |
700 |
| Magnesio (mg) |
320 |
420 |
| Hierro (mg) |
10 |
10 |
| Zinc (mg) |
12 |
15 |
| Yodo (mcg) |
150 |
150 |
| Selenio (mcg) |
55 |
70 |
RE, equivalentes de retinol; *TE, equivalentes
de tocoferol alfa; NE, equivalentes de niacina.
CONSEJOS
GENERALES DE ALIMENTACIÓN EN LAS FASES MADURAS
- Reducir el consumo de alcohol.
- Comer fruta y verdura fresca cada día.
- No abusar de la bollería y los
dulces.
- Tomar poco chocolate.
- Mejor hervir los alimentos que freírlos.
- Consumir la carne no empanada (2-4 veces
/ semana).
- El pescado a la plancha, al horno o hervido.
- No abusar de la sal.
- Utilizar aceites prensados en frío.
- Consumir quesos con bajo contenido en
grasa.
- No abusar de la nata.
- Consumir productos integrales.
- Evitar al máximo los embutidos.
- No cenar demasiado tarde (mejor cenas
ligeras).
- Vigilar el consumo de líquido.
Por todo lo expuesto se puede subrayar que
una alimentación sana y equilibrada es fundamental
para el bienestar físico y psicológico de
las personas que se encuentran en fases avanzadas de su
vida. De todos modos, no hay que olvidarse de los gustos
y costumbres de cada persona: por ejemplo, una persona mayor
que nunca ha consumido pan integral o muesli, ahora tendrá
problemas para acostumbrarse a este tipo de alimentos. Conseguir
una alimentación más sana y equilibrada en
muchos casos no será posible sin compromisos y conviene
buscar los cambios necesarios en pequeños pasos.
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